ES | EN

Actualidad

Condena a un club de natación por el daño sufrido por una niña por un accidente ocurrido mientras entrenaba

6 de julio de 2018 | Derecho deportivo

La sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 16ª), de 29 de mayo de 2018 (recurso 930/2016), ha condenado a un club de natación, a la entrenadora y a la compañía de seguros, a indemnizar con 71.319,53 euros por los daños sufridos por una niña mientras entrenaba.

Según la sentencia, como consecuencia de la caída que sufrió en las gradas de la piscina por el entrenamiento, la niña sufrió lesiones en cara, boca (con pérdida de 3 piezas dentales y afectación de otras), además de en la mandíbula.

La entrenadora estaba habilitada para desempeñar su función, sin embargo, realizaba el ejercicio de precalentamiento en seco con niños de 10 años en el interior del recinto de la piscina, concretamente les hacía subir y bajar las gradas (de gran altura), al parecer con chancletas, si bien este extremo no quedó del todo claro tras las testificales y resulta irrelevante. Lo cierto es que, como consecuencia de dicha práctica, la menor cayó desde el 5º escalón (altura considerable). La Audiencia provincial considera que no se trata de debatir sobre la bondad de portar chancletas, lo resbaladizo de las gradas o la velocidad en el que los niños debían subir y bajar las gradas, a pesar de que son circunstancias que deben tenerse en cuenta pero tangenciales ya que la propia entrenadora y el jefe deportivo reconocieron que el precalentamiento por las gradas y no en el exterior o lugar habilitado no era el adecuado pese a insistir en que era una práctica habitual, que hacía ella misma desde pequeña y que se hace en todos los clubes.

La sentencia considera determinante el hecho de que las gradas eran resbaladizas puesto que están destinadas a que se siente el público y no correr o caminar deprisa. La niña actuó con prudencia, siguió las directrices de su entrenadora, la madre estaba en las gradas pero no es técnico deportivo y no le correspondía prever lo que sucedería y tampoco corregir a la entrenadora- profesional en sus decisiones. Es decir, el desgraciado accidente y las lesiones sufridas por la menor no tienen su origen en una conducta irresponsable de la niña (correr a velocidad inadecuada o distinta a la indicada por su entrenadora, por lugares no autorizados, etc.), tampoco sería consecuencia de los riesgos inherentes a la práctica del deporte en materia de práctica deportiva por no tratarse de un deporte de alto riesgo libremente asumido, sino más limitadamente, de la decisión de realizar un precalentamiento en seco dentro de un entrenamiento básico de natación para niños de 10 años en un lugar inadecuado. De haberse practicado en zona habilitada (pabellón exterior o interior con calzado deportivo) no se hubiese creado el riesgo de caída que finalmente cristalizó en el resultado dañoso para la niña.

En resumen, además de no reunir las instalaciones las condiciones necesarias por sus gradas y suelo resbaladizo en la zona de piscina (al menos para el ejercicio que provocó la caída), la entrenadora era quién decidía y dirigía el ejercicio (con habilitación y supervisión de su jefe deportivo y el club al que pertenece), lo hizo en una zona no adecuada para ello por mucho que se insista en que «era lo normal o habitual», la madre de la menor se encontraba presente pero no es técnico deportivo y tampoco debía tener la misma percepción del riesgo que una profesional habilitada, de modo que la responsabilidad recae en la entrenadora y en el club, que cuenta con la cobertura aseguradora de la compañía condenada.


Utilizamos "cookies" propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad personalizada a través del análisis de su navegación. Si continúa navegando acepta su uso OK | Más información