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El accidente sufrido por una empleada en el desplazamiento a su domicilio después de efectuar una parada en el supermercado es un accidente de trabajo

25 de junio de 2018 | Derecho laboral

La trabajadora sale de su centro de trabajo y, en lugar de dirigirse directamente a su domicilio, se dirigió a un centro comercial próximo a comprar unos yogures. Tras la compra, se dirigía hacia su domicilio cuando tuvo un accidente que le provocaron lesiones determinantes de una baja de incapacidad temporal.

 

Inicialmente el accidente no se consideró como accidente de trabajo y se plantea ante el Tribunal Supremo si el accidente es laboral o no. La sentencia de 17 de abril de 2018, en el recurso de casación para la unificación de doctrina núm. 1777/2016, consideró que se daban los elementos necesarios para considerar el accidente como laboral.

 

La sentencia recuerda que accidente “in itinere” es aquel que se produce porque el desplazamiento viene impuesto por la obligación de acudir al trabajo. Por tal razón, la noción de accidente “in itinere” se construye a partir de dos términos, el lugar de trabajo y el domicilio del trabajador, y de la conexión entre ellos a través del trayecto. A estos efectos no es suficiente que el accidente se produzca al ir o venir del trabajo, sino que se precisa -además- esa conexión causal entre domicilio y trabajo; o, dicho en otros términos, entre el punto de partida y el de llegada.

 

Los requisitos que exige el Tribunal Supremo para calificar un accidente como laboral “in itinere” son los siguientes: 1º) que la finalidad principal y directa del viaje este determinada por el trabajo; 2º) que se produzca en el trayecto habitual y normal que debe recorrerse desde el domicilio al lugar de trabajo o viceversa; 3º) que el accidente se produzca dentro del tiempo prudencial que normalmente se invierte en el trayecto; o lo que es igual, que el recorrido no se vea alterado por desviaciones o alteraciones temporales que no sean normales y obedezcan a motivos de interés particular de tal índole que rompan el nexo causal con la ida o la vuelta del trabajo; 4º) que el trayecto se realice con medio normal de transporte.

 

En este caso se dudaba si la demora de la trabajadora al comprar yogures en el supermercado rompía el elemento cronológico porque el viaje entre el lugar de trabajo y al domicilio de la trabajadora, lo que podía hacer concluir que el accidente no era laboral, sino un mero accidente de tráfico.

 

A criterio del Tribunal Supremo, la conducta normal de la trabajadora respondió a patrones usuales de convivencia o comportamiento del común de las gentes, puesto que tampoco ha de excluirse la cualidad de accidente de trabajo por  posibilidad de alguna gestión intermedia razonable, lo que lleva a admitir la razonabilidad de ampliaciones en la protección atendiendo a criterios de normalidad dentro de los que se produce una conexión también normal entre el desplazamiento y el trabajo.

 

Por esto, la breve parada en el supermercado que se produce en este caso no puede entenderse rupturista del nexo causal, en tanto que la demora por la simple compra de unos yogures no puede sino entenderse -sea o no ama de casa- como una gestión razonable que responde a patrones usuales de comportamiento y a criterios de normalidad de conducta, por lo que el accidente debe calificarse como laboral.


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