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El acoso laboral consistente en reducir las funciones de una trabajadora tras su embarazo

28 de junio de 2018 | Derecho laboral

Fuente: Legaltoday

El Juzgado de los Social Nº 8 de Las Palmas considera como acoso la conducta de una empresa que, tras la reincorporación de la baja por maternidad, le redujo sus funciones con el argumento de que tras una auditoría de su trabajo se habían detectado deficiencias en el trabajo realizado.

La trabajadora inicialmente causó baja por riesgo durante el embarazo y estuvo de baja y disfrutó de diversos permisos. Para cubrir su ausencia, la empresa contrató otra trabajadora. Tras la baja por maternidad, la trabajadora se incorporó a su puesto de trabajo y comprobó que su despacho estaba ocupado por la trabajadora que contrataron durante su ausencia, y que su nuevo despacho estaba ubicado en otra planta del edificio y no tenía ordenador, impresora ni acceso a los servidores de trabajo de la empresa.

La empresa se reunió con esta trabajadora y le comunicó que habían detectado deficiencias en el trabajo realizado antes de la baja por maternidad. Ante esta situación, la trabajadora presentó denuncia ante la Inspección de Trabajo que terminó con una multa a la empresa por un importe de 6.251 euros al considerar que la conducta de la empresa era constitutiva de acoso por razón de sexo.

La empresa presentó demanda ante los Juzgados de lo Social, que confirmaron la sanción al considerar que esa conducta debía ser considerada como acoso por razón de sexo.

El Juzgado considera probado que la empresa dio a la trabajadora un trato humillante y discriminatorio desde el primer día en que se reincorporó a su puesto de trabajo, tras su baja por maternidad, siendo desplazada de su lugar habitual de trabajo, sin justificación razonable alguna, dejándosele de asignar trabajo efectivo que venía desempeñando antes de su baja por maternidad.

Según la Juzgado, la conducta de la empresa buscaba ejercer una presión tendenciosa con la finalidad de destruir la autoestima y fortaleza psíquica y profesional de la víctima, presión de carácter laboral, que supone un exceso en los límites del poder de dirección empresarial, y que es de carácter individual y personalizado, siendo además una actuación empresarial sistemática y constante a lo largo del tiempo.

El acoso por razón de sexo consiste en cualquier comportamiento realizado en función del sexo de una persona, con el propósito o el efecto de atentar contra su dignidad y de crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo, considerándose, en todo caso, discriminatorio. El artículo 14 de la Constitución protege la condición biológica y la salud de la mujer trabajadora para hacer compatible la maternidad con los derechos profesionales de la mujer trabajadora, de tal manera que cualquier minusvaloración o perjuicio causado por el embarazo o la maternidad constituyen una discriminación por razón de sexo.

El Juzgado considera que la actuación empresarial constituye acoso por razón de sexo, en la medida en que la actuación de la empresa ha consistido en ejercer presión de forma sistemática sobre la trabajadora, como consecuencia de su baja por maternidad,  con el único fin de conseguir la salida de la trabajadora de la empresa.


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